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¿Se puede borrar el pasado en Internet?: El derecho al olvido

Escrito por Abigail Sked | 09-feb-2026 9:14:51

En el mundo digital en el que vivimos, nuestros datos acaban circulando por todas partes: formularios, newsletters, redes sociales, tiendas online… Pero lo que poca gente sabe es que, bajo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), tienes un derecho muy potente: el derecho de supresión, más conocido como el “derecho al olvido”.

Redactado por Abigail Sked

 Especialista en protección de datos

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El Derecho Al Olvido 

Abigail Sked,  Especialista en protección de datos (Subtítulos disponibles en castellano e inglés)

 

¿Qué significa en la práctica?

El derecho de supresión te permite pedir que una entidad elimine tus datos personales cuando:

  • Ya no son necesarios para la finalidad con la que fueron recogidos.
  • Retiras tu consentimiento y no hay otra base legal para mantenerlos.
  • Están siendo tratados de manera ilícita.
  • O cuando quieras ejercer tu oposición legítima al tratamiento.

En resumen: si una empresa guarda tus datos sin motivo, puedes exigir que los borre.

Además, cuando los datos se han hecho públicos, el responsable del tratamiento está obligado a adoptar medidas razonables para informar a otros responsables que también estén tratándolos para que eliminen los enlaces, copias o réplicas de esos datos.

 

¿Dónde está el límite?

El derecho no es absoluto. Existen excepciones cuando prevalece la libertad de información, hay obligaciones legales de conservación (por ejemplo, datos fiscales durante el plazo de prescripción) o razones de interés público, o el tratamiento es necesario para la formulación, el ejercicio o la defensa de reclamaciones.

Cuando la información no debe desaparecer, pero sí corregirse o actualizarse, entra en juego el derecho de rectificación, una herramienta clave frente a contenidos inexactos o descontextualizados en medios e Internet.

 

El papel de los buscadores en el derecho al olvido

Uno de los escenarios más conocidos del derecho de supresión es el de los buscadores de Internet. La famosa sentencia del TJUE de 2014 (caso Google Spain) marcó un antes y un después al establecer que los motores de búsqueda también tratan datos personales y, por tanto, deben asumir responsabilidades.

En la práctica, esto significa que cualquier persona puede solicitar que se eliminen de los resultados asociados a su nombre aquellos enlaces que resulten inadecuados, inexactos, no pertinentes, no actualizados o excesivos, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido y el interés público de la información. Así lo recoge también el artículo 93 de la LOPDGDD, que refuerza este derecho incluso aunque la información original siga siendo legal y continúe publicada en la web de origen.

Eso sí, el acceso a esos contenidos no desaparece por completo: la información puede seguir localizándose en el sitio web original o a través de búsquedas con otros criterios. Lo que cambia es que el buscador deja de mostrarla directamente cuando alguien busca por el nombre de la persona afectada, lo que limita la exposición pública y facilita la protección de la privacidad.

Con esta regulación, se equilibra el derecho a la protección de datos con la libertad de información, obligando a los buscadores a valorar caso por caso factores como la naturaleza de la información, su antigüedad o si existe un interés público real que justifique su permanencia accesible de forma tan directa.

 

Una particularidad española: el bloqueo de datos

En España, además, tenemos una particularidad: cuando una empresa está obligada a suprimir o rectificar datos, no siempre puede eliminarlos del todo de inmediato. La LOPDGDD (art. 32) establece la llamada obligación de bloqueo.

¿En qué consiste? Básicamente, los datos se “congelan”: quedan identificados y reservados, sin poder usarse ni siquiera visualizarse, salvo para cumplir con posibles responsabilidades legales o requerimientos de jueces, tribunales o la Agencia Española de Protección de Datos.

Solo una vez pasado el plazo de prescripción correspondiente podrán destruirse definitivamente.

Es decir, en España borrar datos no siempre significa “desaparecer sin rastro”, sino que, en muchos casos, implica este paso intermedio de bloqueo.

 

¿Por qué te debería importar?

Porque tu identidad digital sí afecta cómo te perciben: desde un empleador hasta un cliente. El derecho de supresión, con su peculiaridad española del bloqueo, te da un cierto control: no para reescribir la historia, pero sí para evitar que datos obsoletos o innecesarios sigan circulando.

Por eso, más allá de borrar datos, es fundamental entender también cómo proteger tu imagen y tu contenido en redes sociales antes de que el problema escale.

 

¿Quieres ejercerlo o no sabes cómo responder a una solicitud?

Si eres una persona que quiere borrar sus datos, te acompañamos en el proceso para que tu solicitud sea efectiva.
Y si eres una empresa y te han pedido suprimir datos pero no sabes cómo responder sin incumplir la ley, también te ayudamos: analizamos el caso, aplicamos la normativa y te ayudamos a encontrar la solución adecuada.

Contáctanos: tanto si quieres ejercer tu derecho como si necesitas cumplirlo, estamos aquí para ayudarte.

 

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